Periodismo sin parsimonia


b.250.0.16777215.0...images.stories.Escribir-no-es-un-verbo“La prensa debe ser examen y censura, nunca el odio ni la ira que no dejan espacio a la libre emisión de las ideas. Nunca se acepta lo que viene en forma de imposición injuriosa; se acepta lo que viene en forma de razonado consejo”.
José Martí.

José Martí nunca calentó una mesa de redacción. Jamás recibió orientaciones en un diario respecto a qué debía cronicar. Sin embargo, el periodismo ocupa prácticamente la mitad de su obra, sin olvidar que mayormente sus escritos aparecieron en las publicaciones de su época.
La forma en que rehizo el periodismo aún cautiva en estos tiempos.

En Martí encontramos una escritura fresca, con aires renovados, un verbo militante y bravío; capaz de dar garrotazos al zumbar el más mínimo enunciado de su palabra.
Cuánto poder de observación. Cuánto detalle capturado y eternizado. Cuánta elegancia en el lenguaje. Cuánto adjetivo preciso y oportuno; y detrás de ese oropel de lexemas, cuánta idea aplaudida, necesaria y vigente.
Su capacidad de observación es tal cuando leemos sus Escenas Norteamericanas que la vista deviene paladar. Degustamos en ellas imágenes pintorescas, casi fotográficas lo mismo de una sala del tribunal judicial, que de cómo en un gran teatro se mueven los más insospechados personajes; una novedosa exposición que se exhibe en Nueva York o las convulsas revueltas de obreros.
Tal fue su magistralidad para escribir, que hoy, a 115 años de su nacimiento, volvemos a sus obras, a su crónica ardiente, sus narraciones impetuosas.
Como chef de la palabra, Martí sabía con qué aliños sazonar sus artículos. El punto de sal lo lograba siempre con ese mucho de verdad que destilaba de sus dedos.
En ese profuso recetario que son sus escritos acotaba: “Odio la pluma que no vale para clavar la verdad en los corazones y sirve para que los hombres defiendan lo contrario de lo que les manda la verdadera conciencia, que está en el honor, y nunca fuera de él.”
En el artículo “Sobre periodismo”, publicado en Patria en 1892, Martí define la misión del periodista de la siguiente manera: “Que no haya una manifestación de la vida, cuyos diarios accidente no sorprendan al diarista: eso es hacer un buen diario. Decir lo que a todos conviene y no dejar de decir nada que a alguien pueda convenir.
“Que todos encuentren en el diario lo que pueden necesitar saberlo. Y decirlo con un lenguaje especial para cada especie (…).”
¿Cuánto nos falta por avanzar no solo en ofrecer prontamente una noticia despojada del cantinfleo y el corte y pega?
Cuántas ocasiones no vedamos determinados temas en los diarios porque independientemente de su impacto, alguien los consideró no apto para publicación y damos riendas sueltas al murmullo y a la subjetivad humana, tan profusa.
“El periódico debe estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano, y la espuela en el tacón”, decía Martí.
Cuánto nos falta en el ejercicio de la crítica, en la investigación. Cuántas veces no dejamos de ser severos ante las insuficiencias y echamos a un lado el trabajo crítico, que fundamenta, explica, sugiere, confronta y entretiene, porque el periodismo, como bien decía este maestro: “Debe, extractando libros, facilitar su lectura a los pobres de tiempo. O de voluntad o de dinero. Hacer asistir a los teatros, como sentados en cómoda butaca que este efecto hace una alineada y juiciosa revista, a los pobres y a los perezosos. Debe desobedecer los apetitos del bien personal, y atender imparcialmente al bien público.
“Debe ser coqueta para seducir, catedrático para explicar, filósofo para mejorar, pilluelo para penetrar, guerrero para combatir. Debe ser útil, sano, elegante, oportuno, saliente.”
Esta sui géneris fórmula martiana invita a hacer un periodismo sin parsimonia y frialdad de ánimos.
El periodismo debe ser “caliente”, vivaz, porque la realidad, sea cualquiera que fuere, es irremediablemente áspera, brutal, desgarradora y amerita un verbo agudo, filoso y penetrante.
El reto es grande. No digo que algunas plumas respetables no logren esta excelencia, particularmente hablo por quienes de vez en cuando miramos lo bueno para saber cuánto nos falta por crecer.

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Acerca de Anaisis Hidalgo Rodríguez

Soy una persona sincera, amante de la literatura, la fotografía, el periodismo, las mariposas y las pequeñas cosas de la vida. Quizás no tenga todas las respuestas, pero puedo escucharte y buscarlas junto a ti.
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