El hombre de los portales


Por Anaisis Hidalgo Rodríguez
Foto Gastón Martínez Aliaga

DSC06913JUAN FELIPE GUILLÉN RODRÍGUEZ, CONSAGRADO ESCULTOR BAYAMÉS, AÚNA A SU VOCACIÓN ARTÍSTICA, UN PROFUNDO AMOR POR LA HISTORIA.

Tenía nueve años cuando vi a Juan Felipe Guillén Rodríguez “deborar” por primera vez un trozo del madero en el portal de la Casa de Cultura 20 de Octubre, de Bayamo.
Recuerdo el rostro deformado del indio, sin grandes retoques pero aun así impactante. Me costó 22 años entender que las piezas de Guillén siempre han conservado ese aire primitivista, esa sencillez bruta que solo él es capaz de transmitir.
Aquel momento de mi infancia fue mágico y aquellas facciones aún sin acabar fue lo supremo. Entonces quise ser escultora y tallar en un gigantesco madero un corcel en la sala de mi casa. Aun no comprendo por qué el empecinamiento. Desde entonces, más de una noche, me veía esculpiendo el corcel de mis sueños.
Me pregunto cuántos niños habrán quedado como yo, “enganchados” con la obra de Juan Felipe Guillén Rodríguez, aunque para los infantes es más cómodo decir “el hombre de los portales”, y no complicarse la vida recordando los nombres.
Cuántos, por su causa, se habrán hecho artífices del madero; qué otro tanto habrá sepultado sus anhelos, como yo; o los sacaron a la luz y hoy respiran por sí solos.
Quienes recorremos esta ciudad y sabemos de los silenciosos pasos del “hombre de los portales”, y crecimos viéndolo trabajar, perseverar, exponer, triunfar…hemos escuchado sobre sus inicios como escultor. La historia la ha contado varias veces, sin embargo, se torna necesaria en el contexto de sus más de 30 años de vida artística.
“Mi primo tenía algunos estudios de arte. En cierta ocasión tenía la intención de realizar una pieza de un pedazo de madera. Me dio un garabato ahí que ni entendí, porque yo no sabía dibujar. Dejó el hacha y me dijo: ‘Sigue, sigue ahí, vengo ahora para acá’.
“Cuando di el primer hachazo, salió toda esta parte completa -refiere señalando el extremo izquierdo- y me dije: Bueno, me salvé. Había delineado con mucha suerte todo el costado de una mujer.
“En ese tiempo cada sábado tenía lugar el espacio Verano en la calle. No era tan fiestero, pero ese día me vi obligado a dar vueltas buscando cómo hacer el rostro. Pasé horas deambulando y regresé sin respuestas.
“Le pregunté a mi primo cómo solucionar el problema y me dijo: ‘Dale profundidad.’
“Me digo yo: ¡Ah, profundidad! Pero a todas esas no sabía cómo dar profundidad, solo conocía que era un hoyo. Empecé a ahuecar y adiviné por mí mismo.
“Me entusiasmaba cuando me iba saliendo la nariz, la boca…No está muy bella, pero es algo y sobre todo, es mi primera obra”, acota con cariño acariciando por momentos el torso, acercándose con añoranza y reverencia.
Desde entonces le atrapó el oficio y desandaba el río por La Cañada, con una carretilla atiborrada de trozos de madera que engulliría con sus manos.
Hoy, el emblemático escultor de Bayamo, de formación autodidacta, cuenta en su quehacer con más de 30 exposiciones colectivas y una decena de muestras personales. Ha participado en salones en los cuales ha obtenido una veintena de premios e igual número de reconocimientos y menciones.
Parte de su obra se encuentra de forma permanente en el Museo Arqueológico de la Ciudad Monumento Nacional, además ha recibido condecoraciones como: Medalla por el 475 Aniversario de la Fundación de la Villa San Salvador de Bayamo, Artista Distinguido y Personalidad de la Cultura Cubana.
Mas allá de estos reconocimientos, Guillén llega a los bayameses y transeúntes por la DSC06911sencillez de su trato y singularidad. Por intercalar en sus expresiones, una sonrisa; por comunicar de una manera campestre y natural sus vivencias, sin falsos oropeles en el lenguaje; por la fidelidad hacia su terruño; por su constancia en el oficio; la misma que le ha hecho posible materializar estas décadas de quehacer sin haber “gastado un medio en un trozo de madera. ¡Óyeme eso se dice y no se cree!, pero con la ayuda de mis amigos realicé todas estas piezas”.
En su vida de escultor, le ha marcado sobremanera el intercambio con los niños. Al respecto, refiere:
“Una de las cosas que da información directa a un público y a un niño es verte trabajar en los portales, calles o aceras.
“He sido uno de los profesores más directos de este pueblo -refiriéndose a Bayamo, su ciudad natal- por estar siempre a la vista.
“Cuando trabajaba en los portales, sobre todo en la década de los 80, muchos transeúntes, sobre todo niños, me preguntaban: ¿’qué es esto, qué vas a hacer, para qué es?’
“Ante la curiosidad se agolpaban alrededor; más de una ocasión debía delimitar mi espacio de trabajo con una soga para evitar accidentes.
“Hoy día muchos de esos pequeños, ya hombres, me han dicho: Óyeme gracias a ti soy profesor de artes plásticas, o, me incliné por la pintura, la escultura…Muchos me reiteraban: Oye, vengo mañana porque no me quiero perder lo que tú vas a hacer ahí.
“Es reconfortante transmitir tu experiencia, sembrar un sentimiento en tu pueblo, inspirar a alguien y ayudarle a decidir qué hacer en su vida.”
Han transcurrido 26 años de esa maravillosa experiencia. El “hombre de los portales” excede ya las 70 obras y apenas tiene espacio en su hogar para albergarlas. ¿Piezas por lograr? Bueno, eso nunca falta en la ambición sana del artista. Guillén dice en el arte uno nunca sabe qué obra le falta. Siempre hay algo por materializar.
“Si menciono una en específico, es como si dijera: ‘mañana me voy a morir, y no’. Algunas son nuevas, pero ayer no pensaba hacerlas, y ahí están, Eso quiere decir que sigo haciendo obras y todas me gustan.”
Nuevamente cruje el madero de un horcón hogareño. Las lascas esparcidas a su antojo exhalan nuevos aromas de vida que en las manos del escultor Juan Felipe Guillén Rodríguez devienen eco ancestral del pasado histórico, cultural, vivido. Así, entre cincel y cincel, Guillén nos habla de Historia y otra vez en los portales, quién sabe qué otro niño se afane por esculpir, el corcel de sus sueños.

Anuncios

Acerca de Anaisis Hidalgo Rodríguez

Soy una persona sincera, amante de la literatura, la fotografía, el periodismo, las mariposas y las pequeñas cosas de la vida. Quizás no tenga todas las respuestas, pero puedo escucharte y buscarlas junto a ti.
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s