Aciertos y desaciertos de las tablas


Por Anaisis Hidalgo Rodríguez/Foto Luis C. Palacios Leyva

grupo-andante-en-el-anden-oEl público granmense y los cultivadores del teatro trazan con sus criterios la ruta del teatro en el oriente de Cuba, aún cuando el público exige nuevas maneras de decir.
El teatro, con su manera particular de comunicar, no solo salva muchas de las necesidades y urgencias de decir que tienen sus actores, guionistas y directores, también es un espejo de la vida que pese a las dificultades económicas por las que atraviesa tiene una magia que atrapa.
Así resumen algunos de los exponentes del teatro granmense el impacto de este género literario en sus vidas. Vidas con las cuales han enriquecido desde su misma existencia el género, negándose a toda versión de abandono pese a los recortes de presupuestos con que disponen a veces para efectuar una puesta.
Yudd Favier, Licenciada en teatrología en el Instituto Superior de Arte de La Habana al emitir sus valoraciones, exponía en el sitio digital de la cultura en Mantanzas algunas apreciaciones sobre el teatro nacional cubano.
“Se mantienen muchos en sus mismos estados de producción de hace décadas. No existe estabilidad en los grupos nuevos: el constante fluctuar de actores, la consecuente búsqueda de una estética propia, hacen que cada día los procesos de producción sean más largos y probablemente más costosos.
“La disciplina de nuestros mayores, su constancia, no es remunerada por un interés de la crítica que avale o no su calidad. La misma disciplina de los hoy sexagenarios y septuagenarios líderes no es posible heredarla cuando es obligatorio el pluriempleo para la básica subsistencia”, destaca la teatróloga en un resumen que bien puede anexarse a esta región y esperemos no tenga que ser cortado y pegado en los años venideros.
El público granmense y los cultivadores del género trazan con sus criterios la ruta del teatro en el oriente de Cuba. En el territorio existen grupos teatrales, con estilos y temáticas disímiles, además de la Escuela Profesional de Arte “Manuel Muñoz Cedeño”, que aseguran el futuro del género. Sin embargo, los cultivadores deben nadar contra el limitado ejercicio de la crítica.
Un leit motiv que se reitera en el teatro contemporáneo cubano es la escasa divulgación, y habilidad para promover de forma atractiva las funciones.
El público exige nuevas maneras de decir y más refrescantes como la ubicación de gags visuales contemporáneos que impidan perecer en el primitivismo de lo cotidiano.
Pese a las inconformidades, cabría preguntarse: ¿Qué sigue enamorando a estos profesionales? Indiscutiblemente la manera de contactar directamente con el público, la exigencia de un mayor entrenamiento, vivir el espacio irrepetible, único de cada escena, y esa necesidad humana de decir y de clonar en la caracterización psicológica del personaje, algún rasgo de su personalidad, de su psicología.
El teatro, ese medio que cultiva la risa por sí misma como medio eficaz para alejar la tristeza y cuya comicidad no escapa de serias intenciones sino que rescata el propósito moralizante y no envuelve la auténtica verdad humana con apariencias, como dijera el alemán Bertolt Brech: “se mueve” pero sobre todo, con el corazón de sus cultivadores.

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Acerca de Anaisis Hidalgo Rodríguez

Soy una persona sincera, amante de la literatura, la fotografía, el periodismo, las mariposas y las pequeñas cosas de la vida. Quizás no tenga todas las respuestas, pero puedo escucharte y buscarlas junto a ti.
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