La dirección de arte en Fresa y chocolate


Por Dayana Víctores Valera

2Muy a pesar del transcurso de veintidós largos años, Fresa y chocolate continúa atrapándonos con su extraordinaria manera de revelar esa otra realidad, que hasta el momento de su estreno, era casi impronunciable para la sociedad cubana. Hablarnos de tolerancia y aceptación en un momento en el que el cine cubano sufría un agotamiento temático, provocó una explosión de criterios respecto al tema, que marcó el comienzo de un nuevo momento para el cine en Cuba. Fresa y chocolate, además, destaca no solo por su irreverente temática, sino por otros aspectos técnicos, entre los que sin duda alguna, aparece la dirección de arte.
La cinta, que transcurre en un período de 30 años, se apoya en la dirección de arte para establecer, durante el desarrollo de las escenas, recursos que indican una transición de tiempo, mediante marcadores temporales, evidentes en elementos como el vestuario, o las piezas de arte que aparecen en la decoración1. La historia del filme transcurre a finales de la década de los años 70, célebre período, marcado por imposiciones en el ámbito social y cultural del país, en donde “se desconceptuaron cualquier expresión y espacio de diferencia, invalidando incluso su plena integración a los procesos de construcción de la sociedad nueva”2. A partir del congreso de Educación y Cultura en el año 71, se dictamina qué podían crear o no, nuestros artistas, “cerrando flancos para la discusión el debate, concluyendo con la legitimación de estigmas y dejando truncas las aspiraciones de replantear asentados postulados éticos y morales”3 lo que suscitó por mucho tiempo un apagón cultural, donde el dogma, la intolerancia, el autoritarismo y la marginación a destacados intelectuales y artistas cubanos, se hicieron presentes. La propaganda ideológica se suscitó como una respuesta a la consigna El arte: un arma de la revolución,4 y el denominado “Quinquenio Gris5”, surgía. “Las declaraciones finales de dicho Congreso, erigidas en nuevos baluartes de la Política cultural de la Revolución, se expresaron categóricamente en contra de toda manifestación de homosexualidad, proclamándose la conveniencia de adoptar medidas preventivas y educativas, para el saneamiento y control de focos homosexuales (…)” 6
Todos estos acontecimientos constituyen el preludio de la época en que se desarrolla el argumento de la película, y van a determinar gran parte del conflicto que se desenlaza. Ahora bien, para poder realizar un análisis detallado del trabajo de la dirección artística en la cinta, es preciso subdividir esta categoría en las diferentes disciplinas por la que está conformada: la escenografía (dentro de esta la ambientación y decoración de las diferentes locaciones), el vestuario y maquillaje de los personajes, la banda sonora utilizada, y demás elementos y útiles empleados en la película.
Relación de los personajes
El guión de Fresa y chocolate está basado en tres cuentos: El lobo, el bosque y el hombre, No le digas que la quieres y Alicia Alonso baila en mi cabeza nuevo, todos del escritor cubano Senel Paz7, quien además fue el guionista de la película. Es imposible desligar el nexo que existe entre el guión y las restantes referencias literarias que contribuyeron al resultado final de libreto; y que incluye a los personajes provenientes de otras películas, y que como una extensión de sus personajes aparecen en la cinta.
Los personajes de David y Miguel ya habían aparecido dentro del cine cubano de ficción, en la cinta Una novia para David (1985)8, al igual que el personaje de Nancy que proviene de la cinta Adorables mentiras. El hecho de que estos dos personajes (David y Miguel) procedan de Una novia para David, facilita, de cierta forma, la caracterización de ambos personajes, que vuelven a tener en común término, para Fresa y chocolate, su condición de estudiantes becados, el hecho de ser amigos, un David inexperto, reservado, y un Miguel negativo, de igual actitud persuasiva hacia David, solo que ahora reaparece como uno de esos dirigentes juveniles, que parecieran saberlo todo. Mientras, acerca del personaje de Nancy9, el propio Senel Paz sostiene que su inclusión en la historia, responde a una necesidad narrativa. Diego, en cambio, debuta por vez primera en el cuento que inspiró el guión de la película Fresa y chocolate, se trata de un personaje nuevo para el cine cubano, que significó, a todas luces, las posibilidades de insertar, y reconocer, en la sociedad cubana a una persona con las características de Diego, que (…) no solo sostiene una diferencia en cuanto a su opción sexual sino también en lo que toca a la religión, el pensamiento, la cultura y el proyecto social10.
1Las escenas se desarrollan en diferentes espacios; cada uno de ellos está ambientado según las particularidades de los personajes y el contexto que se quiere mostrar. La mayor parte de las escenas transcurren en locaciones interiores, lo que demuestra la intención de mantener a ambos personaje en un ambiente intimista. El vestuario unido a la ambientación, se combinan para conformar una dupla perfecta; y este es uno de los valores de la dirección de arte en Fresa y chocolate, la capacidad de transmitir sensaciones que revelan un sinfín de información sobre los personajes, sin que sea necesario acudir al diálogo. La ambientación es la herramienta más poderosa que emplea el director general11, para mostrar rasgos de la vida y el carácter de sus personajes. La cinta está repleta de simbolismo y de escaramuzas, de potentes mensajes solucionados con sutilezas, en los que jugará un papel esencial la banda sonora, que será la encargada de potenciar los fragmentos de mayor intensidad dramática.
Los personajes poseen características que se acentúan a través del vestuario y el maquillaje, así como otros elementos y útiles que van a conformar su naturaleza. David, mucho más joven que Diego, de vestimenta siempre sencilla, correcta, es un joven hijo de campesinos humildes; comprometido e integrado a una ideología: el comunismo. Inexperto en el amor, ingenuo, vive la experiencia de conocer a Diego en medio de circunstancias sui-géneris para transitar hacia una nueva especie o condición: el hombre nuevo que soñó El Che. El almuerzo lezamiano, las lecciones sobre literatura, música cubana y arquitectura colonial, manifiestan el proceso de aprendizaje, al que se somete David sin resistencia alguna, guiado de la mano diestra, culta y experimentada de Diego.
Diego, aparece vestido con colores discretos, lentes negros o espejuelos enormes, que le dan un toque de madurez a su rostro. Su personalidad se ve delimitada por varios utensilios, que el director de arte utiliza para caracterizarle; como es el caso de los girasoles (que confirman su devoción a la Virgen de la Caridad del Cobre), el crucifijo que siempre lleva, la cámara fotográfica, su apego a los libros, lo cuidadoso del peinado en correspondencia con el vestuario. A rasgos de limpieza se trata de una persona pulcra e impecable, que pone énfasis en su aspecto de intelectual de bajos ingresos económicos, que no ostenta, si bien recurre a mecanismos pocos ortodoxos para salir adelante en medio de las limitaciones que debe enfrentar en la Cuba de entonces.
El maquillaje utilizado en el perfil de Diego, enfatiza rasgos de madurez en su rostro, como es el caso de los enormes bifocales que usa para leer y escribir, la pronunciación de las entradas en el cabello, las arrugas que resaltan en la frente y la sombra de barba, pues se trata de un hombre que ya pasa de los treinta años de edad. Es un individuo multicultural y plural, en él convergen tanto lo Kitsch como lo clásico, resaltando en su personalidad sus preferencias hacia determinados objetos que aparecen en la casa, como las figuras de bíscuit o el Kimono al estilo japonés que usa en muchas de las escenas.
Otros personajes que aparecen en la trama central: Germán, Miguel y Nancy; serán analizadas a través de actitudes y elementos como el vestuario o el maquillaje, que expresan mucho de sus rasgos principales. Miguel (personaje negativo) viste a la usanza de David, de actitud persuasiva sobre éste, imponiéndole siempre alguna “misión”. Germán es “la loca artista amiga de Diego”, que si bien aparece en pocas escenas, su personaje representa las limitaciones conceptuales a las que se enfrentaban los artistas de aquella época, y la triste solución que debían tomar. Nancy, vecina y amiga de Diego, es una mujer madura, experta en el amor. Sufre de depresión por lo que posee tendencia al suicidio. Tiene una especie de mercado negro en su casa, es muy frecuente durante las escenas que aparezca con flores rojas, referente directo a su devoción hacia Santa Bárbara-Changó, y por la santería, de la cual hace uso en más de una ocasión dentro de la pelicula. Su vestimenta es elegante y a la moda de los 70.
Coppelia: “La Catedral del Helado”.12Lugar de “culto” para todos los cubanos hasta los años noventa por la gran variedad de sabores, la abundancia de helado, por lo céntrico de lugar y la afluencia de personas que tomaban este sitio por asalto para sus citas de todo tipo, esparcimiento y recreación; lugar obligado también para los no habaneros. Era casi un sacrilegio visitar La Habana y no pasar por Coppelia, que funge en la película como zona neutral .Es el espacio en que confluyen todo tipo de personas. Un elemento casi imprescindible, es el horario en que transcurren las escenas en esta locación, estas se desarrollan, todas, a pleno día, por lo que la luz solar certifica, por su fuerza, lo caribeño del “ambiente” colorido, que se vislumbra en el filme. Esta, además, es una de las locaciones más importantes, porque es justamente donde se conocen los personajes protagónicos de la historia.
Con el fin de sustentar análisis más profundos, se hace necesario destacar a algunos aspectos relacionados con el vestuario, tales como bolsas, carteras, paraguas, papeles, que son referentes directos a la personalidad de Diego y su orientación sexual como se explicita en el cuento original de Senel Paz. Estos atributos estarán más destacados en la parte de vestuario, son dignos de referir en este apartado por su importancia a la hora de cerrar el ambiente propio de una locación y escenas específica. “Frente a él está Diego, con una copa de helado de fresa en la mano, su facha de homosexual resulta evidente y escandalosa a los ojos de David, Diego sonríe a David, deposita el helado sobre la mesa y comienza a acomodar sus numerosos bultos que terminaran de copar las dos sillas vacías y parte de la mesa. Entre sus cosas dos ramos de girasoles y una cámara fotográfica.”13
Esa primera imagen de Diego en Coppelia; vestido con tonos discretos, casi serios, camisa color burdeos y pantalón mezclilla, sus bolsas y flores terminan por conformar la imagen que refleja, revelando a un individuo original, extrovertido, culto y devoto. La condición homosexual de Diego salta a la vista, sin que sea necesario utilizar el argumento de “había chocolate y pidió fresa14”, sino por sus ademanes delicados, lo amanerado en su hablar, y las punzantes insinuaciones a David. Por otra parte David denota cierta timidez e ingenuidad, es el típico joven atado a su condición de revolucionario, se viste con el dejo de muchacho pueblerino y humilde; en sus manos la edición de un periódico Granma, que utiliza como barrera para delimitar el espacio físico y verbal entre él y Diego, y en el bolsillo un carnet de la Unión de Jóvenes Comunistas, que asoma, como gesto aclaratorio ante el discurso “reaccionario” de su interlocutor, sellando su posición de militante comprometido. Así David observa a Diego, desaprobando su presencia y su compañía, sin ningún tipo de objeciones, pero con cierta insatisfacción interna.
La guarida: (…) pues no escapaba de esa costumbre que tienen los habaneros de bautizar sus viviendas cuando son minúsculas y viven solos (…)15, es la locación que más veces se repite en la película. Ubicada en un depauperado solar16 de Centro Habana, cuyo interior esconde una irónica realidad aún presente en la sociedad cubana (la presencia de un intelectual que convive en un espacio de estas características). La ambientación es exuberante, impecable, perfectamente ajustada a la personalidad de Diego17; atiborrada de libros, imágenes de artistas y personalidades de la cultura cubana, así como revistas, máscaras, fragmentos de canciones o poemas, las paredes estan cubiertas de fotografías, letreros etc.
3El espacio es una especie de centro sagrado, en el que Diego honra la cultura cubana, está compuesto por diversos elementos que declaran la identidad de este personaje de ficción, con más de una atadura con otros muchos personajes reales. Se pudiera afirmar que “(…) pocas veces ha tenido el cine cubano un espacio que comunique tanto como la guarida de Diego (…) el filme despliega toda una dinámica de interacción entre los personajes y el recinto que los acoge. La guarida es la locación fundamental del filme, el lugar donde se han de realizar las aspiraciones dramáticas de los caracteres (…) es un largometraje de corte intimista, claustral en su posición escenográfica (…)”, asevera el profesor Carlos Yoga en su artículo: Del decorado al primer plano. Apuntes para un estudio del espacio en Fresa y chocolate.
La decoración comunica, advierte la intelectualidad de Diego, revela pasajes de su vida, su formación católica y su devoción a la Virgen de la Caridad. Se trata de una habitación pequeña de abigarrado aderezo, que no deja de ser armoniosa en su unidad formal. Las iconografías de personalidades de la cultura cubana se suceden una tras otra, imágenes de Lezama, Carpentier, Rita Montaner, Julián del Casal, la Avellaneda, José María Heredia, José Martí entre otros. Es un tributo a la cultura cubana. “Hay montones de libros, revistas y montañas de papeles sobre el piso y los muebles. Pero todo es un aparente desorden, allí cada cosa tiene su lugar y su significado, y a pesar del abigarramiento la habitación resulta agradable y espaciosa para una persona”18.
5En este lugar se revelan la verdadera personalidad de Diego, sus preferencias más allá de su orientación sexual y de cualquier encasillamiento ajeno a razones meramente humanas, para descubrir a un ente activo y proactivo, pleno y seguro: muy seguro de sí mismo. Diego representa la otredad del ser; la Cuba sumergida tras el telón de la censura, y que no debe ser mostrada. Nos hablan de un ser intelectual, refinado, sensible, lleno de valores y bellezas, un animal solitario que vive en sociedad, un ser de fe, de luz, que transpira sensibilidad, seguridad, de alguien que conoce el porqué de su paso por la vida, de cuáles son sus prioridades y cuáles no.
Entre los objetos que cubren la decoración de la guarida, hay un espacio dedicado a la Caridad del Cobre: se trata de un altar religioso, formado por una imagen en yeso de la Virgen de la Caridad con los tres Juanes, dos cirios dedicados, a Santa Bárbara y Orula respectivamente, lo que sugiere una mezcla de cultos con tendencia a la religión católica y a la santería; la imagen del Sagrado corazón, la Virgen de Regla, y la oración de San Alejo, son otros de los elementos presentes; en este espacio también se encuentran ubicados dos cuadros de Esterio Segura, que por las temáticas que abordan establecen una irónica relación con los otros elementos y la propia significación del altar. Se puede decir que 4“(…) hay una humanización de los objetos. Diego habla con la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre y con los tres Juanes, con paradójica normalidad, la venera y (le lleva flores y prende vela) pero también la reprende y la amenaza; parlotea con el refrigerador, al que llama Rocco”19. Esta Humanización de la que nos habla el profesor Carlos Yoga, y que también ocurre en el caso de Nancy con La Santa Bárbara-Changó, puede responder a la necesidad de compañía de Diego, debido a su vida solitaria; la relación entre éste y La Virgen de La Caridad es de una complicidad exquisita, en la que La Virgen a golpe de reclamos y protesta cede a cada uno de sus deseos, y éste, agradecido le otorga una ofrenda. De igual manera ocurre con Rocco20, el que prácticamente se convierte en un personaje más de la historia, hasta signo zodiacal tiene, y que va a reafirmar el carácter jocoso de Diego, y sus circunstancias tragi-cómicas.
Dentro de los elementos que se disponen en La Guarida, se encuentra un gigantesco lienzo de Servando Cabrera, que se extiende sobre una de las paredes de La Guarida. Es imposible ignorar la presencia de esta pieza por el lugar que ocupa en el encuadre fotográfico (la toma de cámara) que lo revela a los ojos del espectador-David21, no solo por su monumentalidad, sino por la significación que alcanza dentro de la composición escenográfica, así lo declara el paneo de la cámara de manera directa y precisa. Tanto el autor como su obra, pudieran vincularse, de cierta forma, con la realidad de Diego. Servando, polémico y extraordinario artista de la plástica cubana, trasciende por la sensual transparencia de sus trabajos. “La dimensión homoerótica en su obra fue su sentencia frente al discurso falocéntrico (…)”22, que una vez le costó la estigmatización. Su genio y perspicacia creativa, le permitió eludir la censura e inmortalizar obras intensas, exquisitas, de poético erotismo. “(…) su poética puede ser comparable con la obra cinematográfica de Tomás Gutiérrez Alea, (…) en ambas propuestas la historia y el hombre (…) se ven reflejados con altos e indiscutibles valores en los planos analíticos y estéticos.”23
Esta pieza se inserta en el hábitat de Diego subrayando su posición sexual. Se trata de un torso desnudo, sensual, lleno de erotismo, las líneas definitorias se mezclan, se entrelazan, prevaleciendo las curvas; la gama de colores que utiliza varían desde las más claras hasta las más oscuras que una vez fusionadas armonizan la pieza en su totalidad; los tonos fríos y cálidos se combinan, sobresaliendo los matices cálidos que traslucen el acto sexual apasionado. La forma fálica salta a la vista a través del dibujo, que enfatiza la fortaleza del órgano masculino.
Además de las piezas de Servando, existen otras obras que también conforman la composición de la guarida, como es el caso de varias piezas de pequeño formato del artista plástico Esterio Segura. Estas rozan el plano mordaz, mediante un discurso irónico y paródico. La primera de ellas, desde un análisis pre-iconográfico representa un mapa de Cuba al que se le acercan tres embarcaciones que aluden a las tres carabelas de Colón, envueltas en una mar de coloración obscura, como si fuese una predicción del futuro incierto que devendría, y en la parte superior del cuadro las imágenes de Marx, Engels y Lenin, cual si se tratase de una trinidad, lo que conduce a la reflexión sobre los íconos que se adoraban en aquellos momentos, y que representaban un nuevo proceso de colonización, esta vez desde el marco ideológico, que no es adoptado sino impuesto. Otro de los cuadros, titulado Martí y el dragón, se inspira en la historia de San Jorge a caballo vencedor del dragón, encarnando la alegoría del bien sobre el mal. Ambos cuadros se insertan dentro del discurso artístico de finales los años 80 y principio de los 90, donde prevaleció la crítica social y política mezclada con la parodia y el nuevo “expresionismo alegórico”24. Los cuadros de Esterio le atribuyen otra connotación al espacio, y es el hecho de descifrarnos características de la personalidad de Diego, como individuo burlón y satírico.
Mientras las esculturas de Germán25, van a formar parte importante de la composición, no solo por el espacio que ocupa en La guarida, y su presencia en casi todas las escenas, sino por la simbología con que son tratadas. Estos santos con “dolor de estómago”26, hechos en yeso (material relacionado con la “cultura” kitsch), de mediano tamaño, referencian por alegoría, una intertextualidad entre lo sacro cristiano y el ateísmo comunista del autor real y el de ficción y su alter ego en el filme: Diego. Las esculturas representan íconos del cristianismo y del marxismo, con la común peculiaridad de que todos asemejan a Cristo resucitado, y de estar a un mismo nivel artístico-espacial y temporal. Es una burla y a la vez una crítica a la exclusión y a la marginación de muchos por sus creencias religiosas, en nombre de una sociedad socialista y comunista que imperaba en sus primeros años de gestación; y en la que sin embargo, muy sutilmente eran desplazadas las adoraciones a santos por líderes políticos. Así, aparece asaetada por la oz marxista una de las esculturas, otras hacen de la oz un atributo propio de la sociedad proletaria, junto al martillo típico de esta filosofía, para cerrar la propuesta visual-espacial del entorno en que se mueve Diego, y en cual interactúa con David, Nancy y Germán.
En más de una escena se retoma La guarida en el filme, por el estrecho vínculo que el director establece entre los personajes y esta locación, ella es el mejor pretexto de Titón y equipo para hacer transcurrir la trama sin accidentes dramatúrgicos ni espaciales, tanto física como emocionalmente. Cuestiones como estás fueron interpretadas muy bien por el director de arte. Más de una vez, gracias al ubicar el desarrollo de la cintas en La Guarida, somos testigos de primer orden de cómo las “diferencias” entre los dos futuros amigos se van resolviendo, y como David se adapta a Diego y a La guarida. Planos y textos que descubren la verdad de los personajes son acompañados de luces, colores, prendas de vestir, fondos y utilerías nuevas o reordenadas que coadyuvan a desentramar la historia y los personajes.
La Banda Sonora:
Al igual que la ambientación, el vestuario, el maquillaje y los otros elementos de la dirección de arte, la Banda Sonora de Fresa y chocolate es componente importante en la película, pues cierra la propuesta artística de manera concluyente, y declara el carácter audiovisual de cine de alto presupuesto de elaboración que hace Titón. La música, a cargo del compositor José María Vitier, incide positivamente realzando los instantes de mayor tensión dramática; se integra en las escenas jugando con el momento y la situación narrada, amén de resaltar la característica de los personajes, particularmente de Diego, al cual se ajustan varias de las composiciones para piano que usualmente se escuchan en La guarida. La banda sonora declara la personalidad de Diego, el hecho de que escuche y disfrute la música culta, reafirma su condición intelectual. Por otra parte mucha de las piezas transmiten estados emocionales, como es el caso de Las Ilusiones perdidas de Ignacio Cervantes, que declara las frustraciones de Diego; de igual forma Adiós a Cuba, del mismo autor, viene a ser como una especie de anuncio sobre lo que acontecerá más adelante. Muchas veces su utilización va a tener una connotación irónica, como es el caso del claxon de carro de los novios, desde el cual se escucha la marcha nupcial que una escena después del juramento que Davis hiciera a Vivian: “No te voy a tocar hasta el día en que nos casemos. En la habitación de un hotel cinco estrellas27”.
En varias de la escenas la Banda Sonora sustituye los diálogos y se convierte en la voz de los personajes, sobre todo en momentos de tensión emocional, un ejemplo claro es la escena en que David “(…) sin camisa y sin zapatos, iluminado por la luz que entra por el balcón, está sentado en el suelo junto a la butaca de John Donne, abstraído y triste con un vaso de ron en la mano y la botella de whisky al lado”28 de fondo la inconfundible voz de Pablo y su tema Ya vez, enunciando lo que siente un David marcado por el dolor y la decepción, que más adelante desaparece al encontrar el bálsamo en los brazos de Nancy, acción que se expresa a través un bolero voraz: /Me embriagaste con tu risa/ me extasié con tu presencia/ todo en ti es maravilloso / no consigo tanta dicha/(…)29 y finalmente sentencia: Soy feliz.
Es imposible hablar de la Banda Sonora en Fresa y chocolate sin hacer alusión a la composición musical más importante de la película, titulada de igual forma que la cinta: Fresa y chocolate, del maestro José María Vitier. Es una pieza para piano de una belleza sin par, que es utilizada en las escenas de mayor complejidad narrativa para apoyar la idea que sostiene el director. Tal es el caso de la escena en que David explora por vez primera La guarida, y la música se inserta deliciosamente en la poética del ambiente, o en la escena del abrazo, la última de la película, sellada para siempre con tan bella melodía.
1 Aunque la película transcurre a fines de la década de los 70, del pasado año, aproximadamente entre los anos 78 y 79, aparecen recursos que marcan una evolución temporal. Así tenemos el denominado “pulover del pueblo” que usa el personaje de Miguel en una escena que comparte con David, ambos personajes habían coincidido en la película cubana Una novia para David, de 198 y de ahí proviene el recurso del pulover. Además las piezas de arte que se observan en la cinta pertenecientes al artista de la plástica Esterio Segura, datan de la década de los 90. Por lo que nos permite definir una transición temporal.
2 Hilda M. Rodríguez. El abrazo de los sentidos: La obra de Servando Cabrera Moreno, Arte cubano, no 2, 2014 p. 82.
3 Ibídem, p. 82.
4 Gerardo Mosquera: La isla infinita: Introducción al nuevo arte cubano, Arte Contemporáneo de Cuba p. 32.
5 Término acuñado por el crítico literario y ensayista cubano Ambrosio Fornet.
6 Hilda M. Rodríguez. El abrazo de los sentidos: La obra de Servando Cabrera Moreno, Arte cubano, no 2, 2014 p. 82.
7El personaje de David ya había aparecido en el cuento No le digas que la quieres, y la novela En el cielo con diamantes, del propio Senel Paz.
8 Opera prima de director y guionista de cine Orlando Rojas.
9 La actriz Mirta Ibarra fue la encargada de interpretar el papel de Nancy en ambas ocasiones ( Adorables mentiras y Fresa y chocolate), al igual que el actor Francisco Gattorno( Una novia para David y Fresa y chocolate)
10 Tomado del libro
11 La dirección general de Fresa y chocolate estuvo a cargo de Tomás Gutiérrez Alea, al que se le incorporó más tarde Juan Carlos Tabío.
12 Ibídem, p.9
13 Senel Paz: Fresa y chocolate. El lobo, el bosque y el hombre nuevo (guión cinematográfico + el cuento) p. 54
14 Ibídem, p. 72
15 Senel paz: El lobo el bosque y el hombre nuevo, p. 18
16 El solar es la locación más recurrente dentro del cine cubano de ficción.
17 Existe aquí una retroalimentación, pues paradójicamente los elementos que conforman la ambientación, también definen la personalidad de Diego.
18 Senel Paz: El lobo, el bosque y el hombre nuevo, p. 59
19 Carlos Lloga Sanz: Del decorado al primer plano. Apuntes para un estudio del espacio Fresa y Chocolate, en Comunicación social: Retos y Perspectivas. Vol. II, Centro de Lingüística, p.423.
20 Solamente descubrimos que Rocco es un refrigerador en el minuto 44 de la película.
21 Cámara subjetiva. David revisa la Guarida, hay un corte y la cámara subjetiva panea la locación (espectador-David)
22 Hilda M. Rodríguez: El abrazo de los sentidos: La obra de Servando Cabrera Moreno, Arte cubano, no 2, 2014, p. 81.
23 Ibídem, pág.78
24 Gerardo Mosquera: La Isla infinita: Introducción al nuevo arte cubano, Arte Contemporáneo de Cuba p. 34.
25 Pertenecen al artista Esterio Segura.
26 Así le nombra David a las esculturas en el cuento de Senel Paz El lobo, el bosque y el hombre nuevo.
27 Senel Paz: Fresa y chocolate, El lobo, el bosque y el hombre nuevo (guión cinematográfico + cuento) p.50
28 Ibídem, pág. 131
29 Fragmento de la canción: Tú me sabes comprender de Ricardo Pérez.

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Acerca de Anaisis Hidalgo Rodríguez

Soy una persona sincera, amante de la literatura, la fotografía, el periodismo, las mariposas y las pequeñas cosas de la vida. Quizás no tenga todas las respuestas, pero puedo escucharte y buscarlas junto a ti.
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