Esa patria llamada infancia


Foto/ Rafael Martínez Arias

Foto/ Rafael Martínez Arias

Sobre literatura infantil e identidad: esa patria llamada infancia, escuché en una oportunidad dialogar al escritor Omar Felipe Mauri, en la capitalina ciudad de Bayamo con motivo de una de las innumerables jornadas de la Fiesta de la Cubanía.
Durante el conversatorio abordó conceptos y artificios manejados por los escritores para lograr la identificación de los niños con la cultura cubana, dígase: los métodos de la fabulación, la imaginación y lo maravilloso.
“Bajo el común denominador de fantasía, se reúne en el literatura toda construcción que no sea cartesianamente lógica, histórica y realista. De esa puerta queda un bestiario incontable de criaturas nacidas de la humana invención: hadas, brujas, gnomos, unicornios, sirenas, dragones, vampiros, hombres lobos y otros más así como una infinitud de relaciones fenómenos, acontecimientos, donde el vínculo causa- efecto se disloca y crea otra realidad, otra lógica, y un gigantesco almacén de útiles y armamentos que obran lo increíble.”
En ese sentido Omar Felipe ejemplifica con varitas mágicas, escobas voladoras, espadas invencibles, frijoles que conducen al cielo, tambores vivientes, calabazas con almas…de manera que sucesos y objetos apuntan a distintos ámbitos de la cultura y la tradición, pero todos confluyen trazando una escala creciente, en la construcción del imaginario universal.

“Lo extraordinario, lo maravilloso y fantástico son las tres claves para construir ese almacén de magia que tiene la literatura infantil.”
En tal sentido Felipe Mauri esclarece sus conceptos y cito: “La fantasía tiene la capacidad de moverse imaginariamente en la realidad y de reproducirla mediante imágenes; es prodiga en virtud, en fines de justicia y limpieza de alma y plenitud de amor; lo fantástico despega de la realidad para instalarse en la imaginación y la subjetividad más pura.
“Ni su causa ni su origen pertenecen a este mundo. Su construcción es un acto creativo regido por leyes distintas a la lógica; lo extraordinario: es lo fuera de lo común, pero siempre en los marcos de la estricta realidad, que salga de lo cotidiano por no acontecer diariamente; lo maravilloso, asciende un peldaño más en la imaginación. Debe ser hecho por todos. Sale de lo ordinario pero interviene una percepción favorable hacia el fenómeno, noción que ha ido cambiando con el tiempo.”

Nuestra identidad y su reflejo en la literatura infantil construida en un proceso de múltiples fusiones: europeas, china, africanas…se sirve de estos artificios en aras de consolidar la cubanía en la literatura infantil.

El secreto de lo cubano está en unir originalmente para crear algo nuevo y universal.
“La búsqueda de un imaginario autóctono y criollo en nuestras letras para la niñez, comienza en el conocimiento de nuestra naturaleza, el paisaje, la representación de lo exterior cubano denominado por Cintio Vitier en Lo cubano en la poesía: la cubanización explícita. Ese ha sido el punto de partida en la historia de la literatura infantil cubana.”, refiere Omar Felipe.

Palmas, cocuyos, jutías, cotorras, almiquíes, reina entre lo extraordinario y maravillosos en nuestra literatura. Esa es la primera conquista de la imaginación y la cubanía. De aquí parten ambas hacia la asimilación de procesos más complejos y profundos hacia la búsqueda y el reflejo de nuestra identidad.

Tales elementos están ligados al mundo afectivo y vivencial de los niños.
“Esos elementos, acota Omar Felipe, logran igual efecto en la figura legendaria de Elpidio Valdés, el mítico güije del chichirricú del charco de la jícara, de Julia Calzadilla; el pequeño cimarrón Yan, de Egüin Barroso; Perro viejo, otro cimarrón de Teresa Cárdenas; a través de un niño campesino que puede llamarse Pelusín, de Dora Alonso; Román, de Nelsi Felipe; o el abuelo pueblerino de los cuentos de la familia Tosco, construido por Eric Gonzáles.

“Por este camino la historieta y los animados, dedicados a las primera edades se han aventurado con notable éxito. Personajes fabulares, míticos y legendarios nacidos de la tradición popular han sido reformulados y convertidos en figuras entrañables y atrayentes gracias a los procedimientos de lo extraordinario, lo maravilloso o lo fantástico.”

Y cita ente sus ejemplos a Matías Pérez, Yari, la abuela Chuncha, entre otros.
A juicio de Omar Felipe, la expresión de cubanía se verifica hoy en otros métodos más complejos y sutiles; no es que la actual literatura infantil cubana haya abandonado los métodos exterioristas (paisaje) o lo simbólico afectivo, sino que cede a una elaboración más cuidadosa y le concede más peso a los vínculos universales de nuestra cultura.

“Imposible restar méritos a los aportes de la serie infantil realiza a la forja de la identidad desde los mecanismos citados. La integración de las esencias cubanas a lo universal, la apertura a dimensiones culturales más amplias que se imbrican y buscan coincidencias sustanciales de nuestro destino con el humano, llama a conectar las temáticas, a signarse por estos métodos.La imaginación se convierte en un espacio integrador de lo cubano y universal”, manifiesta.

No deja de reconocer Omar Felipe cómo la galopante globalización de la cultura se han cebado en la literatura y el arte dedicados a la infancia, ponderando dos sistemas mágicos fabulares- uno de origen gótico medieval y otro de curiosa mixtura nórdica y centro europea -que avanzan impetuosamente arrasando con las culturas autóctonas del tercer mundo, acaparado el comercio, el gusto y la demanda del entretenimiento.

Opina además que Cuba aunque posee mejores condiciones para enfrentarla, no está exenta de vulnerabilidades y reconoce que hay una conciencia de nuestros autores sobre su función y compromiso ante la actual literatura y coyuntura; un compromiso ante la nación cubana.

“La fusión – aclara- es el procedimiento más socorrido en la construcción del imaginario postmoderno. La inserción de las criaturas en nuestros paisajes, es el sello de nuestro actual lenguaje en la literatura infantil asumido con desenfado y humor, con el choteo cubano.”

En esencia, que al imaginario de nuestra literatura infantil no le es ajeno ningún sistema fabular, pues ha tomado estos para ponderar la vocación universal de nuestra cultura a través de todas esa criaturas, en su propósito de demostrar Cuba a través del mundo y mostrar nuestra incuestionable cubanía en desarrollo permanente con lo universal.

POR Anaisis Hidalgo Rodríguez

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Acerca de Anaisis Hidalgo Rodríguez

Soy una persona sincera, amante de la literatura, la fotografía, el periodismo, las mariposas y las pequeñas cosas de la vida. Quizás no tenga todas las respuestas, pero puedo escucharte y buscarlas junto a ti.
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